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El boom de la sustentabilidad se cruza con el nuevo escenario internacional

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En el año en el que lo ambiental se consolidaba como el mainstream para empresas y organizaciones, el cimbronazo de la guerra en Ucrania puede afectar las planificaciones e implementaciones. ¿Por qué los expertos dicen que lo sustentable es cada vez más necesario aún en este contexto? ¿Cuáles son las principales tendencias 2022?

El boom de la sustentabilidad se cruza con el nuevo escenario internacional

¿Puede una guerra dinamitar los esfuerzos sustentables que viene haciendo el mundo en el último tiempo? Elon Musk, CEO de Tesla y uno de los impulsores de la tendencia a través de sus autos eléctricos, cree que sí. “Odio decirlo, pero tenemos que aumentar la producción de petróleo y gas inmediatamente. Tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias”, tuiteó.

Por supuesto, que las voces en contra se multiplican. Los principales actores del fenómeno quieren sostener las iniciativas y piden no frenar el impulso de un 2021 que ayudó a consolidar muchas tendencias sostenibles, con la emisión de deuda sostenible llegando a un récord de 1,6 billones de dólares en todo el mundo según Bloomberg, por ejemplo. En este contexto, además, lo ambiental puede ser un recurso clave: la Unión Europea anunció que busca potenciar la energía renovable para reducir la dependencia del gas ruso -que provee el 40% del total que necesita-, una jugada que también es geopolítica.

En definitiva, lo que sucede en Ucrania corrió el eje en casi todos los temas, pero por ahora, y más allá de Musk o de las medidas de la UE, la sustentabilidad no parece detenerse. “La emergencia climática y las desigualdades sociales no se apagaron por la guerra ni mucho menos”, evidencia Iván Buffone, socio de la consultora Business & Sustainability. “Es más, se profundizan las dificultades en la distribución de alimentos y de energía, por ejemplo, lo que tiende a agravar estos problemas. Por eso, apuntar a la sustentabilidad, que en definitiva es apostar a reducir estas brechas, es fundamental”, agrega.

La tendencia vive un momento muy particular. “La sustentabilidad está dejando de ser algo lateral para convertirse en transversal en las organizaciones. Hay una consciencia que está en el ciudadano común, que elige consumo consciente, y también en los líderes de las organizaciones”, resume Buffone.

Entre estos líderes aparecen cada vez más los políticos, que la ven también como una oportunidad de financiamiento en tiempos difíciles. El Gobierno de la Argentina puso en reiteradas ocasiones sobre la mesa la posibilidad de intercambiar deuda externa por compromisos ambientales. Apenas cruzando la frontera, Chile acaba de hacer una primera emisión soberana de un bono vinculado a la sostenibilidad y, en la misma línea, Uruguay emitió a fin de 2021 un bono con una tasa que se reduce si cumple con metas ambientales.

A nivel corporativo, la sustentabilidad cruza cada vez más estamentos: mientras el 50% de los estudiantes de la prestigiosa Yale aceptaría un sueldo más bajo de empresas comprometidas ambientalmente, el fondo de inversión más grande del mundo, BlackRock, imagina un futuro con más emprendedores sostenibles. “Creo que los próximos 50 unicornios serán tecnologías que creen algo relacionado con la sustentabilidad”, dijo Larry Flink, el CEO de la compañía.

En la misma línea, el boom de la sustentabilidad se prende al ecosistema startup regional. “Latinoamérica hoy tiene una gran oportunidad en resolver sus grandes brechas abiertas con talento local e innovaciones que se transformen en aliviadores de estos grandes desafíos”, dice Daniel Tricarico, CEO de Impactlatam, una empresa que acelera proyectos de impacto desde México a la Argentina.

“Las startups con un propósito claro integrado a su propuesta logran continuar en esta carrera de largo aliento y, complementados con tecnología, pueden escalar rápidamente. El impacto será el conductor de la nueva normalidad ligada al desarrollo de emprendimientos”, arriesga Tricarico.

Entre los protagonistas del fenómeno, el experto resalta a Mamotest, el reconocido proyecto argentino que busca agilizar y democratizar el acceso a un diagnóstico temprano para lograr prevenir el cáncer de mama, pero también a otros como Pachama, Komuny y Club Solidario. Este tipo de compañías pueden aprovechar el boom internacional de las finanzas sostenibles, que superaron con creces el billón de dólares anual durante el año pasado.

En la Argentina, ByMA (Bolsas y Mercados Argentina) anunció que ya hay un total de 13 bonos vigentes que tienen el fin de contribuir con la mejora del ambiente o el abordaje de problemáticas sociales. Entre este tipo de herramientas financieras hay emisores que son organizaciones, bancos públicos y compañías, entre otros.

Desde un sector industrial, Plaza Logística, compañía que desarrolla parques multiclientes, fue la primera compañía privada en el país en emitir un bono sostenible a principios de 2021. “Los fondos se destinan a financiar proyectos que incorporan, por un lado, estándares ambientales al momento de construcción, lo que permite obtener ahorros en indicadores claves para el cuidado del ambiente; por otro lado, generará un impacto social positivo, previendo la generación de empleo en el sector logístico, de jóvenes y mujeres”, dice Jimena Zibana, responsable de Sustentabilidad de Plaza Logística.

“El interés por el financiamiento sostenible se ha consolidado en los últimos años, en parte acelerado por el contexto de crisis generado por la pandemia, que puso sobre la mesa los riesgos (y oportunidades) relacionados a sustentabilidad y la necesidad de que cada vez sean más los que se involucren”, agrega.

La tendencia cruza sectores y tipos de empresas. Según una investigación del Institute for Business Value de IBM, el 86% de las empresas en Latinoamérica cuenta con una estrategia de sustentabilidad, pero solo el 37% de las empresas en la región lleva a cabo acciones concretas para alcanzar esos objetivos ambientales.

“Lo que vemos en el día a día de la consultoría es que las nuevas generaciones que lideran las Pymes ya tienen un propósito que trasciende. Creo que es un año en que vamos a encontrar más y más empresas estableciendo metas ambiciosas desde el punto de vista sostenible. Lo único que podría retrasar un poco es una crisis económica global a partir de la guerra. Esperemos que no sea el caso”, cierra Buffone.

Fuente: Ámbito

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